Una de las ideas que más necesitamos cambiar cuando hablamos del envejecimiento es pensar que caerse es simplemente parte de hacerse mayor.

Es verdad que con los años pueden aparecer cambios en la fuerza, el equilibrio, la visión y la forma de caminar. Pero eso no significa que todas las personas mayores tengan que caerse, ni que debamos aceptar las caídas como algo inevitable.

¿Por qué se cae una persona mayor?

No existe una sola respuesta.

Una caída puede relacionarse con dificultades de equilibrio, debilidad muscular, alteraciones de la marcha, problemas visuales, determinados medicamentos o condiciones de salud.

Y muchas veces encontramos varios factores al mismo tiempo.

Por eso, cuando evaluamos a una persona que ha sufrido una caída, no basta con observar si puede mantenerse de pie. Necesitamos conocer su historia, revisar su movilidad y entender en qué circunstancias ocurrió.

¿El ejercicio puede ayudar?

Sí. Existe evidencia científica sólida de que determinados programas de ejercicio pueden reducir las caídas en personas mayores que viven en la comunidad.

Especialmente aquellos que trabajan el equilibrio y las actividades funcionales, y que pueden combinarse con entrenamiento de fuerza.

Sin embargo, no se trata simplemente de recomendar caminar más o realizar unos cuantos ejercicios.

La selección, dificultad y progresión del entrenamiento deben responder a las necesidades de cada persona.

¿Y si ya ocurrió una caída?

También es importante prestar atención a lo que sucede después.

Algunas personas desarrollan miedo a volver a caerse y comienzan a evitar actividades que antes realizaban.

Cuando eso ocurre, puede reducirse su participación en la vida cotidiana.

La fisioterapia puede formar parte del proceso de recuperación, trabajando las capacidades físicas y abordando progresivamente las dificultades de movimiento y la confianza para realizar determinadas actividades.

¿Se pueden prevenir todas las caídas?

No podemos prometer que una persona nunca volverá a caerse.

Lo que sí podemos hacer es identificar factores de riesgo, trabajar las capacidades que pueden entrenarse y desarrollar estrategias para favorecer una movilidad más segura.

Y algo importante, no todas las personas necesitan el mismo tipo de ejercicios ni las mismas progresiones.

Por eso la valoración funcional y el razonamiento clínico son fundamentales para decidir cómo intervenir.

Más allá de evitar una caída

Cuando hablamos de prevención de caídas, no estamos hablando solamente de evitar que alguien termine en el suelo.

También hablamos de mantener la capacidad de caminar, salir de casa, compartir actividades con otras personas y continuar haciendo aquello que forma parte de su vida.

Porque al final, el objetivo no es solamente reducir el riesgo de caídas, sino favorecer la autonomía y la participación de las personas mayores.


Referencias científicas

1. Montero-Odasso et al. (2022). World guidelines for falls prevention and management for older adults: a global initiative.

https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC9523684

2. Sherrington et al. (2019). Exercise for preventing falls in older people living in the community. Cochrane Database of Systematic Reviews.

https://www.cochrane.org/es/evidence/CD012424_exercise-preventing-falls-older-people-living-community

Mike Barriga

Fisioterapia Geriátrica

Quito, Ecuador

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